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“LA DEMOCRATIZACIÓN DEL PODER JUDICIAL TIENE QUE SER TOTAL, DESDE ABAJO, HASTA ARRIBA. QUE SE PAREZCA AL PUEBLO Y NO AL ESTABLISHMENT”

(Por Luis Autalán @luisautalan / Fotografía: Ariel Gaspardi @arielgaspardi / Para @InfoGremiales) Con visión crítica de la estructura judicial del país, propuestas para mejorarla y reivindicando el derecho a que todas las trabajadoras y trabajadores de su sector tengan el Convenio Colectivo de Trabajo pertinente, Matías Fachal habló con InfoGremiales. El futuro de los judiciales también está en juego en el balotaje del 19 de noviembre, aseveró. La mirada quirúrgica del integrante de la cúpula de la CTA Autónoma abarca a la elite judicial, afín al establishment, y las recetas de La Libertad Avanza, post acuerdo entre Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Javier Milei.

La agenda de este portal informativo nos llevó hasta la calle Rincón 74, lugar de esta entrevista. Para llegar allí atravesamos el barrio porteño de Congreso, convulsionado por la furia radical con el acuerdo Macri-Milei-Bullrich, de cara al balotaje. Manifestaciones en la zona por otros temas y un amplio despliegue de la Policia de la Ciudad. Nuestro anfitrión, es Matías Fachal, secretario general de la Federación Judicial Argentina (FJA) integrante de la cúpula de la CTA Autónoma. Su federación es una entidad sindical de 2° grado que nuclea a 23 sindicatos de trabajadores y trabajadoras judiciales y que cuenta con más de 35.000 afiliados/as en todo el país.

Ahí llegamos para cumplir nuestra tarea y el personal de la federación nos recibe con café, medialunas y sandwiches de miga, por un momento se desvanece el pudor de la patria periodística la cual es capaz de mutar del estrés a la algarabía por una merienda gentil. El temario de la charla se trazó desde lo sindical y político como también la realidad nos ayudó sin necesidad de pagar peajes o utilizar voucher alguno.

La radio del auto de nuestro fotoperiodista Ariel Gaspardi, replica los dichos recientes de Patricia Bullrich donde la ex ministra de Seguridad, se equiparó -sin ponerse colorada- con José de San Martín. Apelamos en la búsqueda de oxigenar ideas a la sugerencia de Reynaldo Sietecase, quien nos invitó en ocasión de entrevistarlo a hacernos más amigos de José Hernández y beber con ansías de su Martín Fierro. Sin necesidad de algoritmo alguno, la cita florece a la vista esa misma tarde:

«Hacete amigo del Juez

No le des de qué quejarse;

Y cuando quiera enojarse

Vos te debés encoger,

Pues siempre es gŭeno tener

Palenque ande ir a rascarse»

No hace falta inferir si Matías Fachal suscribe a esas estrofas, es tácita la afirmativa, como también si en 2023 la Argentina sigue presa de la puja federales versus unitarios, o el privilegio de magistrados y magistradas para no ser alcanzados por la quita salarial por Ganancias. Tampoco consultarlo en forma puntual por el rol decisivo de su compañera de vida para que él pueda mantener su hiperactividad gremial siempre en tiempos de furia bajo el dogma de “La Argentinidad al palo”. Esa silenciosa complicidad de su pareja lo hace sonreír generosamente.

El spoiler de esta conversación que transcribimos es que la misma abarcó tópicos de la realidad, círculos de poder, a hombres y mujeres, que tuvo tinte federal y no prescindió de la militancia política de cara al 19 de noviembre, su antesala y mucho más.

La apertura entonces irá desde los detalles sinceros que puede leer quien pase por sus redes.

– Abramos la charla con algo de color. Te definís en alguna red social como «padre de dos hermosos hijes, hincha de River Plate, trabajador judicial y militante político sindical». En un país como la Argentina es un currículum de consideración.

-Para mí lo importante son esas cosas, por eso las señalo, la persona, el humano, y en cuanto a lo político me defino como un militante, porque no me definen los cargos, eso en todo caso son las responsabilidades que uno tiene que desarrollar, y nos confieren los compañeros, las compañeras. Milito desde los 12 años, tengo 44. Desde séptimo grado en la primaria empecé de alguna manera armando un centro de estudiantes. Luego militando en la escuela secundaria, en las asambleas barriales de 2001, aquellas del «Que se vayan todos» y desde 2003 que soy militante sindical. Esa en todo caso es mi definición, y todo lo otro que te decía antes tiene que ver con lo humano.

– Hablaste de la militancia desde tu paso por la escuela. ¿Qué estudios tenés?

Secundario completo, universitario incompleto. (Sonríe) Empecé la carrera de abogacía, siempre quise ser abogado y trabajar en los tribunales desde chico. La mayoría de los pibes quieren ser astronautas, jugadores de fútbol, (risas). Esta vocación, está muy influenciada por mi viejo que también fue militante sindical, militante político, y es abogado. De chico, en las vacaciones por ahí lo acompañaba al estudio jurídico, a hacer tribunales, y mis ganas iban por esos lados. El paso de los años, tener hijos, el laburo, la militancia y otras cuestiones, hicieron que no continuara con la carrera universitaria, una tarea pendiente para algún otro momento de la vida.

– La Federación que te tiene como secretario general es una entidad sindical de segundo grado que nuclea a 23 sindicatos de trabajadores judiciales, con 35.000 afiliados en todo el país. O sea, que si los juntás a todos casi que ocuparían un tercio del Monumental, todo un numerito.

Sí, la suma de los afiliados de los 23 sindicatos que la integran es esa. Somos la primera entidad de nuestro tipo. Fuimos fundados primero como Confederación Judicial Argentina en el año 52, luego la Revolución Fusiladora, cuando se intervino los sindicatos en el 55, hizo que esta organización en ese momento se disolviera, y en el año 58 se refundó ya como Federación Judicial Argentina, la denominación que tiene hasta hoy. A lo largo de toda esta rica historia siempre han estado, en principio, todos los sindicatos que existían, organizados aquí dentro. En la década del 90 con el menemismo hubo un quiebre, una ruptura política, donde algunos sindicatos en ese momento se alejaron y siguieron un poco los cantos de sirena del menemismo. Después del “Que se vayan todos” de 2001, hizo que la inmensa mayoría de esas organizaciones gremiales, volviera, salvo el de Nación y el de Santa Fe. Desde entonces hemos seguido sumando organizaciones, de hecho el nuevo sindicato de Nación también se incorporó a la Federación. Somos los que verdaderamente detentamos esa representación respecto a los trabajadores y trabajadoras judiciales, con nuestras banderas históricas: la porcentualidad salarial, la negociación colectiva, la democratización del Poder Judicial, y un compromiso muy fuerte con los derechos humanos. También somos fundadores de la Central de Trabajadores de la Argentina.

– Antes de su división.

Exacto. Somos los del grito de Burzaco (Declaración del encuentro de organizaciones y dirigentes sindicales que dio origen a la Central de Trabajadores Argentinos, conocida como “Declaración de Burzaco”) ahí en los 90 cuando se dio esa ruptura con la CGT, con el sindicalismo denominado “empresario” de la época, la Federación fue parte de las organizaciones que fundamos la CTA. La Federación Judicial Argentina está adherida a la CTA Autónoma, ahí tengo bajo mi responsabilidad de ser el secretario de Discapacidad en mi condición ejecutiva nacional. Pero en nuestra organización convivimos todas las centrales. Hay sindicatos que están encuadrados en la CGT, otros que están encuadrados también en la CTA de los Trabajadores, al punto tal que justamente la conducción, el secretario adjunto de esta Federación, su sindicato está en la CGT de Córdoba, hay una Asociación Judicial Bonaerense, de la provincia de Buenos Aires, que está en la CTA de los Trabajadores. La conducción incluso de la Federación está representada en los distintos encuadres sindicales. Somos una organización plural, heterogénea, diversa, donde privilegiamos nuestros acuerdos políticos, la unidad de la clase trabajadora, las cuestiones que nos aúnan, que nos identifican, por sobre los matices o diferencias que podamos tener.

– Es inevitable preguntar por el 19 de noviembre. ¿Ya sacaste la cuenta de cuántos votos le podría sumar a la oposición el acuerdo de Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Javier Milei?

Para nosotros todo está y queda claro incluso con ese acuerdo. Lo sostuvimos en una declaración que sacamos luego de las PASO. Dijimos que había que ponerle un freno a la derecha y a la ultraderecha, ya de tinte fascista que representa Milei y el resto de su partido. Ahora simplificaron para el electorado el mensaje, qué representan esos partidos, esos sectores, esos candidatos. La posibilidad de que Milei gane el balotaje es demasiado perjudicial para la clase trabajadora, todas sus propuestas, como también las de Bullrich durante la campaña, hablaron sobre flexibilizar las condiciones de trabajo, de la reforma laboral, de precarizar aún más la situación de los trabajadores y las trabajadoras que ya de por sí no es buena. Pensá que casi el 40% de los trabajadores y trabajadoras ocupados y ocupadas están precarizados, y eso es una deuda a resolver, ahora encima lo que esta gente promete es flexibilizarlos más. Claramente la opción de los trabajadores y trabajadoras no tiene que ser por ahí. Ni que hablar de su falta de compromiso con los valores democráticos, los derechos humanos. Están hablando todo el tiempo de reprimir, de las reformas previsionales, están en contra de los derechos de las mujeres, de la identidad de género, con discursos muchas veces hasta xenófobos. De ninguna manera representan a la clase trabajadora. Nosotros nos expresamos claramente en ese momento en cuanto a que de ninguna manera esas podían ser opciones para nuestro pueblo, que había que ponerle un freno a la Libertad Avanza. Lo que expresamos después de las PASO se aplicó para las generales y ahora se aplica para el balotaje. De ninguna manera tenemos que permitir que el fascismo triunfe en las elecciones, que la ultraderecha sea lo que impere en nuestro país, si bien es un problema a nivel global y regional. Esto de que estén emparentados con Trump, Bolsonaro, Le Pen, Meloni, Kast, la verdad que para nosotros es muy preocupante porque muchos de quienes adhieren desde acá o la región a la idea de esos personajes estuvieron en el búnker de Milei el domingo 22. Por lo tanto es fácil saber lo que nos espera como pueblo si llegase a ganar Milei. Tenemos que potenciar el mensaje claro de que La Libertad Avanza no es una opción para nosotros. Al fascismo no hay que dejarlo avanzar.

– ¿Cuánto jugó Macri, desde las sombras o en superficie, para esta arquitectura opositora?

Bueno, quedó demostrado con este pacto pero además con lo que Macri vino haciendo durante estos 2 o 3 meses de campaña. Siempre muy errático y no muy firme para apoyar a su candidata. Incluso por las zancadillas que le fue haciendo a Rodríguez Larreta. Evidentemente todo el tiempo su apuesta fue a que la alianza Juntos por el Cambio estallara. Nunca jugó para los candidatos de esa fuerza. Primero medio entre bambalinas y ahora lo terminó oficializando, por lo menos a través de las palabras de Bullrich, su apuesta siempre fue a Milei. Lo que él quiere construir es una fuerza de ultraderecha y dejar de lado a los sectores más de centro o de derecha moderada, más racional, que habitan o habitaban en esa alianza. El maltrato hacia la UCR también ha quedado más que evidenciado, no solo por parte de Milei sino del mismo Macri. Bullrich hizo el anuncio del acuerdo, por lo que dijeron la UCR y la Coalición Cívica, sin siquiera antes haberlo discutido con esos partidos. Fijate que dentro del mismo Pro hay posiciones distintas. Creo que sellaron la apuesta de esa alianza y al mismo tiempo le han puesto fin. Hay que ver esos partidos que camino toman. Otra vez, simplificaron el mensaje al electorado, a la ciudadanía, nunca tuvieron que haber sido opciones válidas, ni la derecha, ni la ultraderecha en nuestro país. Quedan cada vez más lejos, por suerte, los 4 años nefastos del gobierno de Macri, no sus consecuencias, está claro. Pero esperemos que se abra otra etapa para nuestro país con esperanzas y más expectativas. Y que las cuestiones que hay que mejorar efectivamente mejoren.

–  Hablaste de la «Revolución Fusiladora». ¿Sos peronista?

Soy marxista, soy de izquierda. Mi formación política es esa.

– ¿Pero a la hora de instancias como el próximo balotaje votás en blanco?

Nunca voté en blanco. Siempre voto afirmativamente y obviamente de acuerdo a mis convicciones y mi formación política, más allá de que hoy no integro orgánicamente ningún partido. Sí fui parte de Unidad Popular, la fuerza que han sabido construir Víctor De Gennaro y Claudio Lozano, por mi pertenencia a la CTA, pero siempre, antes de eso y después, voto opciones de izquierda. Claramente, ante el fascismo que para mí representa Milei siempre voy a votar a favor de las opciones que peleen por los derechos de los trabajadores y las trabajadoras y por un país con respeto a los derechos humanos y a los valores democráticos.

– ¿Pensar que la Argentina necesita un Poder Judicial que le sirva al pueblo, no las élites, va más allá del marxismo?

Es que esa convicción es una de las banderas fundacionales y que hemos sostenido a lo largo de toda nuestra historia en la Federación Judicial Argentina. Nosotros planteamos que el Poder Judicial tiene que ser democrático y estar al servicio solo del pueblo, lejos del establishment, de los poderes fácticos, del poder económico, de las élites políticas, de las familias patricias y los estudios jurídicos de las grandes empresas y de las multinacionales y los imperialismos de potencias extranjeras. Lamentablemente esa no ha sido la historia de los poderes judiciales, más bien todo lo contrario y en los últimos tiempos hemos visto que han ido dejando, de a poco, ese rol secundario que tenían en otras épocas para legitimar y convalidar.

– ¿Tachamos para siempre eso de la división de poderes?

Esos son pilares y fundamentos que -todos entendemos- debe tener el Poder Judicial, su independencia, la división de los poderes, la defensa de los valores democráticos de la república. Ahora, los componentes de los poderes judiciales lejos han estado de, a lo largo de décadas, no solo la última, sino que desde la primera dictadura militar de la década del 30 hasta la última donde la Corte Suprema siempre legalizó, legitimó y más, esos procesos de interrupción de la vida democrática de nuestro país. Hicieron muchas veces la vista gorda ante las vejaciones que cometían las dictaduras cívico-militares. Sí hay que poner en valor como después, con la recuperación democrática, fue inédito en el mundo que se pudiera llevar a cabo lo que se conoció como el «Juicio a las Juntas», y que ha sido un ejemplo para todos. Sin embargo en los 90 se empezó a alejar también de eso, con la mayoría automática, con la ciudadanía y su «Que se vayan todos» que lo extendió a la Corte Suprema, hubo un proceso que para nosotros en la Federación fue muy alentador, y del que nosotros nos sentimos parte y protagonistas. Después con la remoción de esa mayoría automática casi 20 años después se han vuelto a reconstituir esos sectores dentro del Poder Judicial, lo vemos con esta Corte, con lo que fueron esas reuniones en Lago Escondido, vemos como es en su papel para la persecución judicial de líderes y líderas políticas. Vemos como desde el Poder Judicial se disciplina a la sociedad, a los trabajadores y trabajadoras, a los dirigentes sindicales. Son un instrumento del establishment.

– No para defender a las élites, habrá que tener en cuenta eso de «hacete amigo del juez» o la consulta de la gente común sobre si puede conseguir “algún contacto en la Justicia”…

-Seguramente hay cuestiones que tienen que ver con nuestra idiosincrasia, del país, culturales y otras que señalabas recién y obviamente no va a ser muy distinto sobre cómo se pueden llegar a manejar ciertas cosas en ciertos ámbitos. Ahora, lo cierto es que, no los trabajadores y trabajadoras que somos parte del Poder Judicial, sino quienes conducen al Poder Judicial, hablo de los magistrados y magistradas, los altos funcionarios etc. Bueno ahí el mayor componente social viene de las capas más altas de la sociedad, de los sectores aristocráticos, tradicionales, de los que yo decía antes, de las familias patricias, los grandes estudios jurídicos, vinculados muchas veces hasta incluso con las jerarquías eclesiásticas, con los sectores más conservadores de la política argentina y hasta incluso con vínculos con la Embajada de Estados Unidos.

– Más que un detalle.

Esto ha sido así y cada vez queda más claro. Fijate que van todos los 4 de Julio a la Embajada de Estados Unidos para conmemorar y festejar la independencia de ese país. Lo hacen muchos de los jueces que fueron parte de las persecuciones judiciales de los últimos 20 años a buena parte de los dirigentes y dirigentes del gobierno nacional, del actual oficialismo, del kirchnerismo como también de otros luchadores y luchadoras sociales. Esos son los jueces que van. Obviamente que hay excepciones, no digo que la totalidad sean así. Hay muchos jueces y juezas a favor de los derechos sociales, con compromiso con los derechos humanos y que defienden los derechos laborales, de hecho por eso también el macrismo intentó disciplinarlos y más. Pero, lamentablemente en líneas generales el Poder Judicial es como lo describo. Antes tenían un papel más en segundo plano de legitimar a través de sus pasos las ilegalidades que cometían los gobiernos dictatoriales, hoy, cuando una dictadura militar estaría muy mal vista y sobre todo las interrupciones de los procesos democráticos, las cúpulas de los poderes judiciales están asumiendo un rol más protagónico en la persecución política y en el disciplinamiento social. Lo que antes hacían los militares, en base a fuego y sangre, hoy muchas veces lo hacen los tribunales en base a la persecución judicial, obviamente a pedido de los grandes medios de comunicación mejor dicho de los grandes grupos económicos dueños de los medios de comunicación.

– «Los jueces sólo hablan a través de sus sentencias», también prescribió.

Eso es una cosa que se intentó decir para solapar y esconder que los jueces y juezas también hacían política, solo que a través de sus fallos, y en todo caso para mantener a raya a algún juez o jueza díscolo, díscola. Hoy eso ha ido, para bien o para mal, quedando en desuso por este protagonismo que mencioné. Esto de Lago Escondido no es la primera vez que pasa, es la primera vez que queda en evidencia pero para los que trabajamos en tribunales eso es denominador común, Y no solamente en la Corte Nacional sino en muchos tribunales provinciales, con jueves y juezas de las distintas provincias, por eso ni siquiera alcanza con remover a la Corte Suprema de la Nación. De hecho en 2003 se la removió y 20 años después se volvió a reconstituir esa fuerza que juega para el establishment. Por eso decimos que la democratización del Poder Judicial tiene que ser total, desde abajo, desde su ingreso, hasta arriba de todo, y verdaderamente tiene que representar a su pueblo, que se parezca al pueblo que tiene que defender y no al establishment.

– ¿Alguna vez te pusiste a pensar que puede suceder que 83.000 personas -en el Estadio Monumental u otra cancha- insulten a un árbitro/juez de fútbol, pero no hay un repudio similar para quienes hacen mucho más daño al pueblo con fallos determinantes?

Hay esta cosa oscurantista, crítica del Poder Judicial, incluso en su lenguaje, ya sea el de las sentencias, códigos, leyes. De cómo se manejan los magistrados, magistradas, funcionarios, que hasta incluso que hasta hace que no se sepa o no se vea cómo se trabaja, de qué nos ocupamos, cual es nuestra misión, nuestro rol dentro del Estado y la sociedad, para no ponerlo en discusión, para esconderlo. Entonces aquel que no sabe, ni conoce, no va a criticar ni a cuestionar. Pero además esa discusión no se abre para que esa crítica sea constructiva y en todo caso discutir con todo el pueblo, la sociedad, cuál es el rol del Poder Judicial y cuál es el Poder Judicial que necesitamos. La gente habla de la justicia. La justicia es un valor, un concepto, todos tenemos derecho a acceder a ella y a que se haga justicia. Pero no trabajo en la justicia, trabajo en el Poder Judicial.

– ¿Hay algún país donde esto funcione así y al cual habría que tomar como referencia?

– Mirá, por ejemplo en Bolivia los jueces y juezas se eligen a través de las elecciones populares. Yo no sé si ese es el mejor camino, obviamente que es muy distinto a este.

– ¿Te lo imaginás en la Argentina?

Uno podría llegar a decir que lo único que haríamos sería blanquear que tal o cual juez pertenece a esa línea con tal o cual partido. Bueno, ¿cómo pensamos hoy que se compone o se designan a esos jueces más allá que sea a través de concursos? También en Bolivia y en otros países existe una Corte Constitucional, hay una Corte Suprema a cargo de los procesos judiciales, donde cualquiera puede llegar a acceder con su pleito judicial y una Corte Constitucional que es la que entiende en los procesos que tienen que ver con las leyes.

– Y funciona.

Y funciona, exacto. Un Consejo de la Magistratura con integración popular, como existe en Chubut, Santa Cruz o Entre Ríos, no hay que ir muy lejos. Ahí la ciudadanía vota a sus representantes para integrar los Consejos de la Magistratura que son los que después van a participar de los procesos de selección, designación y remoción de los jueces y juezas. Y hasta incluso hay representantes ahí de las organizaciones civiles, de los trabajadores y trabajadoras, e incluso de los judiciales, dentro del Consejo de la Magistratura. Esos son ejemplos a tomar. En Chubut hay reválida periódica en los cargos, no son para siempre los cargos de jueces y juezas, y no es que se pone en tela de juicio su inmovilidad, no es que tengan que andar concursando cada 4 años. Lo que sí, tienen que rendir examen, no se quedan de por vida 50 años aferrados a un sillón sin rendirle cuenta a nadie, ni siquiera si actualizan su contenido o si siguen siendo personas acordes a los valores de ese contexto político, social, histórico de la sociedad. Hay que hacer un cambio profundo de raíz del Poder Judicial, y tiene que ver también, justamente, para que la ciudadanía entienda el rol que tenemos.

– Algo que incluye que los convenios colectivos sean realidad, como lo remarcó la OIT. Remarcás que pese a ello en la negociación de los convenios de judiciales no se avanzó.

Es que todos los sectores de cualquier actividad aprecian verificada en la realidad su derecho constitucional a la negociación colectiva. La mayoría de los Convenios Colectivos de Trabajo vigentes en nuestro país, muchos de ellos vienen de la época de los 70, y algunos son anteriores. Sin embargo, a los trabajadores y trabajadoras judiciales, de la Corte Suprema, de los Tribunales Superiores de Justicia provinciales, no se le reconocen ese derecho, no permiten que nosotros lo podamos tener vigente, concretado, en nuestra cotidianeidad, salvo contadas excepciones. Esto pasa pese a los dictámenes favorables que nosotros venimos obteniendo en la OIT desde 2012 en adelante, siempre hemos logrado que la OIT reitere su pronunciamiento exigiéndole al Estado Argentino que haga cumplir a nuestras patronales judiciales este derecho constitucional que tenemos los trabajadores y trabajadoras judiciales como el resto de los trabajadores. Salvo en 6 jurisdicciones, Buenos Aires, Neuquén, Rio Negro, La Pampa, Santa Cruz y Mendoza, no se ve verificado en el resto del país. Para nosotros es algo muy raro, el resto de la ciudadanía espera o va a los tribunales a ver reconocidos sus derechos vulnerados, sin embargo los trabajadores y trabajadoras judiciales somos los primeros que no podemos contar con este derecho por esas mismas patronales que debieran efectivizar. Para nosotros la democratización judicial incluye a las relaciones laborales y es por eso que lo venimos exigiendo desde hace añares pero además hemos comenzado un plan nacional de lucha en septiembre y en octubre realizamos un abrazo nacional a todos los Tribunales Superiores de Justicia del país para exigir que nuestro derecho a la negociación colectiva sea realidad.

– La última pregunta es de color, sobre qué música disfrutás, alguna película y un libro.

La música que más suelo escuchar es el rock nacional, el punk y el heavy metal, también me gustan Los Beatles. ¿Película? Me sé casi de memoria «Esperando la carroza» y me sigo riendo como la primera vez. Un libro que me encantó siempre es «El nombre de la rosa» de Umberto Eco.

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