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CORONAVIRUS Y VIOLENCIA DE GÉNERO: CONVIVIR CON EL AGRESOR DURANTE LA CUARENTENA

En un contexto de aislamiento obligatorio se supone que es un beneficio quedarse en casa. Sin embargo, para las mujeres que conviven con un golpeador, puede ser sumamente peligroso

La cuarentena obligatoria empeoró la situación para las mujeres por cuanto las condiciones actuales de aislamiento “agravan la situación general que viven las mujeres”

Reflejo de eso es que el primer día de la cuarentena obligatoria se detectó un pico en las denuncias con indicadores de violencia de género  y violencia doméstica.

Se trata también de una preocupación compartida por el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación y por las distintas organizaciones sociales que trabajan para dar respuesta a las centenas de mujeres que están a puertas cerradas con su agresor en este mismo momento.

La naturaleza del aislamiento que genera la cuarentena impuesta para combatir la pandemia propicia un contexto en el cual las violencias estructurales pueden verse agravadas  y  es factible que durante una convivencia impuesta y prolongada puedan agudizarse las situaciones de violencia, dificultando además el acompañamiento y el pedido de ayuda.

Las mujeres que conviven con el violento van a estar las 24 horas del día con él, en riesgo de femicidio.  A esto hay que sumarle el malestar que la crisis económica genera, y que seguramente va a crecer, si tenemos en cuenta que muchas de estas familias no tienen ingresos en blanco o directamente no lo tienen.

El confinamiento coloca a las mujeres en una situación de riesgo agravado ya que el aislamiento dificulta enormemente la posibilidad de denunciar o de pedir ayuda y mucho más cuando convive con el agresor.  

Llamar por teléfono, por ejemplo, puede resultar imposible para quienes están en situación de violencia.

Desde el inicio de la cuarentena se cometieron 21 femicidios. Son muertes evitables.

No se trata de hacer barbijos; ni de aplaudir  a las 21 hs. por todxs lxs que están aportando a diario para que vivamos mejor el confinamiento social; no se necesitan respiradores, ni camas.

Hay que denunciar, visibilizar y gritar, “VIVAS NOS QUEREMOS, “NI UNA MUERTA MAS”. Venimos exigiendo una modificación en las leyes, en los protocolos de denuncia, en las alertas. Exigimos la eliminación de las sentencias machistas del poder judicial.

Celebramos que con la creación del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad se hayan instalado nuevas formas de comunicación y difusión para que toda persona que sufra violencia de género tenga una alternativa para pedir ayuda.

Sin embargo sabemos que NO ES SUFICIENTE.

Se pusieron a disposición líneas telefónicas que brindan asesoramiento pero colapsaron,  porque, claramente, no se esperaba la enorme cantidad de denuncias que el aislamiento social finalmente demandó.

Los Poderes judiciales dictaron renovación automática de las medidas de protección otorgadas,  se crearon apps para gestionar denuncias (que luego deben ser ratificadas), se mediaron llamadas virtuales desde juzgados con lxs denunciantes.

Ahora bien, ¿podemos pensar que todos los medios que se han creado llegan a la mayoría de quienes padecen violencia de género y /o violencia doméstica? Lamentablemente, no.

Muchas personas que sufren violencia de género no tienen acceso a un celular porque el propio agresor se lo quitó o se lo rompió durante la agresión.

La fantástica idea de ir a una farmacia a pedir un barbijo rojo se pensó para quienes tienen una farmacia a dos cuadras.  Pero qué sucede con quienes  viven a más de 25 cuadras de una farmacia o en los barrios de extrema vulnerabilidad?.

 Muy buena la iniciativa pero muy poco probable su ejecución.

Por otro lado no se estableció la excepción de circulación a las personas que necesitan ir a denunciar situaciones de violencia de género y/o doméstica.

La pandemia no es la que generó la violencia de género. Pero el control de aquella no puede eximir al Estado de las respuestas que debe dar.

Hacen falta más políticas públicas y mayores presupuestos en materia de género y diversidades.

Karina Albarracín

Secretaria de Genero e Igualdad de Oportunidades

Federación Judicial Argentina